
Atrayendo la Energía
Sello la matriz de la auto-generación
Con el tono magnético de el propósito
Me guia mi propio poder duplicado
TRECE DÍAS PARA CATALIZAR NUESTRAS ENERGÍAS,
PARA PROYECTAR Y GENERAR LO QUE REALMENTE QUEREMOS.
UTILIZAR NUESTROS RECURSOS Y POTENCIALES,
PARA CRECER, PARA AVANZAR, PARA REALIZAR.
13 la Pasos de la
ONDA ENCANTADA DE LA TORMENTA
Estabilízate con los desafíos que te presenta la vida.
Vincúlate con la matriz de tu ser interno.
Mide las señales con las que se comunica tu espíritu.
Comienza a reunir poder a través de la meditación.
Equilíbrate para ampliar tu concentración.
Canaliza tu energía a través de tu fuerza vital.
Deja que tu conciencia trascienda los esquemas establecidos.
Realiza un acto de curación verdadero.
Permítete hacer algo artístico.
Disuelve todas las ataduras de tu pasado.
Comprométete a lograr la transparencia por medio del amor.
Trasciende todas las ilusiones del mundo.
CASTILLO BLANCO : Norte del Cruzar Corte de la muerte, el poder de descender
La tribu del CAMINANTE DEL CIELO ROJO inicia el cruzar a través del poder del espacio.
La tribu del ENLAZADOR DE MUNDOS reina el cruzar a través del poder de la muerte.
La tribu de la TORMENTA AZUL transforma el cruzar a través del poder de la Auto-generación.
La tribu del HUMANO AMARILLO madura el cruzar a través del poder de la libre voluntad.
LA ONDA ENCANTADA DE LA TORMENTA AZUL
Comienzan desde hoy trece días especialmente habilitados para trabajar la transformación de aspectos que aún queden pendientes, y siempre quedan pendientes, si no quedarán pasos que dar es que ya hemos dejado de caminar y entonces algo no está bien. Es el tiempo apropiado para revisar aquello que en cada uno de nosotros se ha acumulado por una rato, largo o corto, y que no podemos seguir llevando encima, que hay que dejarlo salir, dejar que de una sola vez y para siempre se vaya, a veces los procesos son infinitos en el desprendimiento de algo, a veces hay aspectos que nos demoramos siglos en dejar atrás, pero hay cosas que no pueden esperar más, que ya están ahí, arrejuntadas, apretadas, compeliendo por salir de una buena vez.
Las tormentas son actos de la naturaleza, en las que una energía que se ha ido acumulando estalla en vientos, en huracanes, en lluvias que arrecian, en heladas que congelan la mirada, en aluviones de barro, de piedras y troncos que arrasan con lo que haya en su camino, tales manifestaciones de la naturaleza no poseen intención alguna que sea condenable o explicable bajo alguna emoción humana, simplemente es una catalización de la energía que de pronto no resiste más la contención en que permanece detenida y estalla en la dirección que le corresponde según las leyes naturales, si en alguna parte de su caída o de su estallido, la tormenta daña a alguien o a algo, no es de su intención, han sido los que estaban en su camino los que estaban en el punto y en el lugar equivocado, a veces es una desgracia dolorosa, pero nadie puede culpar a la tormenta, ella es solo una manifestación de la sincronía universal de los acontecimientos.
Esta misma situación pasa muchas veces en nuestras propias vidas, ocurre que haya veces en que es necesario un estallido que arrase con aquello que por tanto tiempo se ha mantenido, aún en contra de su propio objetivo, relaciones que se aferran a pesar de que en nada son una relación de dos seres iguales, sino la sumisión del uno por el otro o la opresión o la desconfianza o la indiferencia y a pesar de ello, están ahí, por años, contenidos por diques de creencias o de obligaciones que atrapan la libre voluntad del humano y un día estalla todo, un día las palabras brotan como un tifón que arrastra, o la pena inunda toda la comarca propia y el agua hace que fluya y se transforma de una vez la superficie de tu tierra, un día los diques de derrumban y cae por su fuerza el aluvión de todo lo que estabas guardando, entonces sobreviene una tormenta, entonces lo que era de una forma, de un instante al otro quedó convertido en otra forma, entonces aquello que se había mantenido así tan quieto, que parecía tan sólido, se hizo barro que rodó por la ladera, de eso ¿qué nos queda en la memoria?, la culpa de los daños que puedan haber significado tales hechos, las víctimas que parecen sumergidas en el agua, que parecen damnificadas con los ojos quejumbrosos y suplicantes, pero recuerda otra vez lo que es una tormenta, no hay víctimas, no hay culpas, aquello que ha pasado es sólo consecuencia de una vida que parecía vida, pero que en vez de estar haciéndose constante, se estaba deshaciendo, tal como la suma de las nubes de absorber el agua de la tierra, logra en un instante, con la temperatura, que se precipite liviana o pesada como hielo o como un vendaval constante, así mismo aquello que absorbiste por tanto rato entre tus manos, en tu espalda, en tu corazón, en tus ojos, en las huellas que ibas dejando, ya no pudo más y se hizo lluvia que cayó sobre la tierra, que así como las nubes cargadas de agua, negras y oscureciendo el cielo, se chocaron entre ellas y brotaron relámpagos truenos y rayos, así también aquellos que juntaron tanto, en un momento se encontraron y brotaron por fin tantas palabras, tantos gestos, tantas cosas que guardaron y por fin se liberaron. Eso pasó, así fue, fue necesario, algo ocurrió, y después de la tormenta se descubrió que la ladera del cerro estaba repleta de seres olvidados que por fin se hicieron dueños de sí mismos y todo el mundo supo que existían y más de un corazón abrió sus puertas, después de la tormenta prolongada, la aparición del sol fue otro sol, fue un sol tan grande, tan esperado, tan iluminando todo lo que hace tanto rato no se había visto, esa tormenta hizo que te fueras para adentro de tu casa, que te hallaras contigo y pudieras verte afuera de la vorágine constante de la rutina atorada.
En definitiva se trata de que puedas valorar las transformaciones de todas las tormentas, porque en esencia siempre lograron purificar aquello que lavaron con sus aguas y sus vientos, si miras para atrás otras tormentas, te verás cuánto te hizo, cuánto transformó tu vida y la vida de los otros que en su momento salieron en tus diarios con sus caras de victimas, no hubo tal, fue necesario, fue valioso, de eso alguien se cambió de la ladera insegura, de eso alguien se encontró con lo más propio, de eso siempre hubo algo que por fin te dio un suspiro de libertad y de calma. Valora todo cambio, deja que la vida evolucione. No es esto predicción de nada, es sólo una luz que te dé paz, que te reconcilie con esa vez que perece pendiente, pero de pendiente nada, al contrario, el saldo está al frente.
Ahora las tormentas que te hagan falta serás de todo tipo, en la dimensión en que te encuentres, en que hayan energías acumuladas. La forma en que los cambios súbitos de las tormentas no te arrasen a ti es que te ubiques en tu centro, es que estés en ti, te hace tanta falta, tanto tiempo estás afuera, allá, donde tu gente, allá en tu labor, en tu servicio, en las creencias de la gente, allá en el imaginario futuro, allá en la culpa del pasado, allá en carencia, lejos, siempre lejos de tu centro, vente por un rato hasta ti misma, hasta ti mismo, y deja que se libere lo que es tiempo de que así sea.
Gracia a la R.A.P.












