Ejercicio para nenes de Vision Extra Ocular y Poderes Extrasensoriales

Visión Extra Ocular

Ejercicio de 4 a 13 años :

Previamente a la iniciación del ejercicio de visión extraocular, se explica  de la forma que cada cual pueda la verdad del ejercicio: que es ver con los ojos tapados gracias a las capacidades extra-sensoriales humanas, que normalmente no se usan. Este marco teórico es la primera

Con el nene sentado cómodamente con la espalda recta pedir que se relaje.
Que se concentre en su respiración y que trate de visualizar una luz en su entrecejo.

Después toma sus manos y pídele que se imagine una línea luminosa interconectando sus dedos con su entrecejo.

después vendar los ojos

Coloca sus palmas sobre una fotografía en color

describir la información de la fotografía.

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El ejercicio anterior es una iniciación y  tenemos este ejercicio de practica, ya que hay nenes que necesitan entrenar o introducirse en la meditación :

Con el nene sentado cómodamente con la espalda recta, se efectuaban los tres ejercicios respiratorios siguientes:

a) Expulsión forzada de aire a través de las fosas nasales durante 60 segundos, con los ojos cerrados, seguida de una concentración de la atención en el entrecejo durante 20 segundos.

b) Respiración alternada a través de cada uno de los orificios nasales durante 60 segundos, con los ojos cerrados, seguida de concentración de la atención en el entrecejo durante 20 segundos

c) Inhalación y exhalación forzadas de aire, de forma rítmica y sostenida, hasta el límite de cada niño.

A continuación, y en la misma postura, el niño practicaba la meditación a partir de las siguientes instrucciones:

«Con los ojos cerrados, concéntrate en el entrecejo y deja fluir tus pensamientos sin obstruirlos o controlarlos. Una vez que logres lo anterior, concéntrate en ti mismo y pregúntate ¿quién soy yo?, sintiéndote a ti mismo. Mantén tu concentración en ti mismo durante el tiempo que te sea posible.»

La verbalización de las instrucciones anteriores se adecuaba al nivel de entendimiento de cada nene.

El tiempo total de cada meditación variaba de nene a nene, con un mínimo de 5 a 6 minutos y un máximo de 10 a 13 minutos, aproximadamente.

Una vez logrado el punto anterior, el instructor se sentaba frente al nene y entrelazaba sus manos con las de este. Ejercicio de visualización/concentración = Visualizando la línea de luz que surgía de las palmas de las manos del niño y terminaba en su cerebro (entrecejo=tercer ojo) . El ejercicio continuaba hasta que se mantenía la imagen de la linea de luz brillante, blanca y sin interrupciones.

En ocasiones se colocó la punta de un cristal de cuarzo sostenido por el instructor en contacto con el entrecejo del niño o próximo al mismo. Se descubrió así que este procedimiento mejoraba el aprendizaje y aceleraba el proceso extraocular.

( el instructor puede ser otro nene)

Hilo interesante : http://montsereiki.wordpress.com/2013/11/17/el-punto-lao-gong/

Colegio de Monterrey donde aplican esta sabiduría ancestral:

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 N.S.1.26.5.5 kin 20 Sol Resonante Amarillo

Una visión hemos tenido sobre nuestra infancia, otro mundo es posible si l@s nenes despiertan y nos ayudan en la misión del cambio planetario, ell@s son portadores de la nueva Tierra, que esta dentro de nuestros corazones.  Estos días de la luna entonada del esplendor en el centro de estudios del Arte Planetario un alegre  re-encuentro con Pachita,  y el autor Jacobo Zylberbaum… Este libro que inspiro a la creación de esta Bitácora e inicia la aventura Arte Sana Pachamama  Xochipilli, libro que me cambio la vida en PDF : Jacobo-Grinberg-Zylberbaum – Pachita ….

Jacobo Grinberg Zylberbaum, uno de los más lúcidos e intrépidos científicos mexicanos, desapareció misteriosamente en 1994. Como legado dejó, además de su ejemplar actitud ante el estudio científico de la conciencia y múltiples fenómenos “etéreos”, la fundación del Instituto Nacional para el Estudio de la Conciencia y más de cincuenta libros, así como innumerables estudios e investigaciones. Grinberg ingresó en  la Facultad de Ciencias de la UNAM, donde cursó la carrera de Psicología, y entre otros estudios de posgrado obtuvo un doctorado en el New York Medical College, durante el cual se dedicó principalmente a llevar un registro electrofisiológico del cerebro humano expuesto a estímulos geométricos.

HOMENAJE AL DR. JACOBO GRINBERG

Siendo profesor de la UNAM, realizaba importantes y exitosos experimentos en esa área, como la transmisión de pensamientos a distancia, la lectura con la yema de los dedos, la interconectividad de las conciencias y de todo lo existente en una gran superestructura que llamó “Lattice” y que hoy en día más de uno llamarían “la Matrix”. – See more at: http://www.elsextosol.org/?p=277#sthash.NUrfeuHv.dpuf

Hemos encontrado pues, este otro material interesante del mismo autor,  (tiene 52 libros) :

La Teoria Sintergica

La Meditacion

Vision Extra-Ocular , documento que copio en este hilo :

El ejercicio anterior es copiado de este documento y dada la sincronicidad que cuenta el relato es muy interesante leerlo, ya que los nenes son los que hicieron posible y son los que han llevado el experimento a su manifestación, va por ell@s:

LA VISION EXTRAOCULAR

En 1982 la compañía mexicana de televisión Televisa me invitó a participar, en calidad de testigo, en un programa en directo que trataría acerca de un tipo de visión fuera de lo común. Se requería mi presencia para juzgar la veracidad del fenómeno como investigador en el área de Neurofisiología y profesor de la Universidad Nacional.

Una Niña en un plato de televisión…VIENDO CON LOS OJOS VENDADOS!!!

Dr. Cesar Lozano entrevista a Noé Esperón, especialista en enseñanza de “ver con los ojos vendados” Testimonio impactante de niña-

Accedí, y en el estudio me encontré con una veintena de niños que conversaban animadamente mientras se preparaban para la demostración. Una vez comenzada ésta, su instructor, el profesor Altamirano, vendó los ojos a uno de los niños y le puso delante una serie de fotografías. El niño las tocó con las palmas de sus manos describiendo, al mismo tiempo, lo que veía. Intrigado, me acerqué y pude constatar que la descripción coincidía a la perfección con el contenido del material gráfico. Después, otros niños fueron sometidos al mismo proceso y en todos los casos acertaron en sus descripciones. No pude hallar ni errores, ni intentos de engaño en el procedimiento. A la salida del programa le propuse a Altamirano utilizar sus procedimientos para ayudar a niños invidentes a ver con las manos. Altamirano aceptó, al igual que lo hizo el Departamento del Gobierno encargado de la educación de niños ciegos.

Durante varios meses intentamos enseñar la visión extraocular a estos niños, pero sin éxito. Una vez por semana Altamirano venía a la escuela de invidentes, se encerraba con los niños y después se iba. Nunca supe sí el fracaso se debió a lo esporádico del régimen de entrenamiento o al poco tiempo que duró todo el proceso. Tampoco pude recibir instrucciones detalladas de la técnica empleada, porque el profesor Altamirano la mantenía en secreto, lógicamente.

Varios años más tarde, durante el disfrute de un año sabático, decidí dedicarme durante seis meses a la enseñanza de niños en una escuela primaria de Cuernavaca, distante 70 kilómetros de la ciudad de México, cuyo director me permitió poner a prueba diferentes técnicas alternativas de educación.

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Una mañana, mientras descansábamos en el jardín de la escuela, una niña me comentó que había visto un programa de televisión en el cual se mostraban experiencias extraoculares, y me pidió que se las enseñara. Aunque no me sentía capaz, puesto que desconocía la técnica de la «visión extraocular», recordaba algunos comentarios de los niños ciegos y me decidí a probarla con la niña.

Le pedí que se relajara, que se concentrara en su respiración y que tratara de visualizar una luz en su entrecejo. Después tomé sus manos y le pedí que se imaginara una línea luminosa interconectando sus dedos con su entrecejo. Coloqué sus palmas sobre una fotografía en color después de vendarle los ojos y la niña me describió la información de la fotografía.

Otros niños se acercaron a nosotros. En menos de una hora, seis o siete críos veían extraocularmente. Todos estábamos encantados con la experiencia, de modo que la continuamos durante varios meses, hasta que tanto el director de la escuela como los padres de familia nos prohibieron proseguir las experiencias debido a que los niños adivinaban sus pensamientos, movían objetos a distancia y empezaban a desafiar toda su cosmovisión.

La misma experiencia se ha repetido con idénticos resultados en otra escuela de la ciudad de Toluca, esta vez apoyada por los padres de familia y los directivos de la institución.

Lo que sigue es una descripción de la experiencia de Cuernavaca, escrita con el mayor número posible de detalles y con el propósito de que quien así lo desee pueda ponerla en práctica.

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Se estudiaron diecinueve sujetos: once niñas y ocho niños, de edades comprendidas entre 5 y 13 años de edad. Todos, sin excepción, gozaban de condiciones óptimas de salud y manifestaron estar deseosos de participar en la misma. Ninguno de ellos tenía antecedentes de visión extraocular ni experiencia alguna respecto a este tipo de fenómenos. Pertenecían a seis escuelas diferentes; en todas ellas eran considerados muy inquietos y especialmente remisos a aceptar normas rígidas de disciplina y conducta. Por lo demás, fueron catalogados como altamente inteligentes y despiertos. Aúnque las condiciones familiares variaban de niño a niño, no se observaron diferencias notables, salvo en una apreciable destreza inicial en cinco niñas y dos niños con una situación de estabilidad familiar óptima.


APRENDIZAJE INICIAL

Previamente a la iniciación de los experimentos de detección de visión extraocular, todos los niños recibieron un aprendizaje que duró entre una y tres jornadas y que se repetía en todas las sesiones de prueba posteriores a las iniciales. De esta manera, cada niño fue sensibilizado antes y durante todo el transcurso del experimento, hasta que adquirió una destreza lo suficientemente automatizada como para no necesitar entrenamiento adicional.

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Las características del aprendizaje se explican a continuación en la misma secuencia en la cual se desarrolló éste.

Con el niño sentado cómodamente con la espalda recta, se efectuaban los tres ejercicios respiratorios siguientes:

a) Expulsión forzada de aire a través de las fosas nasales durante 60 segundos, con los ojos cerrados, seguida de una concentración de la atención en el entrecejo durante 20 segundos.

b) Respiración alternada a través de cada uno de los orificios nasales durante 60 segundos, con los ojos cerrados, seguida de concentración de la atención en el entrecejo durante 20 segundos

c) Inhalación y exhalación forzadas de aire, de forma rítmica y sostenida, hasta el límite de cada niño.

A continuación, y en la misma postura, el niño practicaba la meditación a partir de las siguientes instrucciones:

«Con los ojos cerrados, concéntrate en el entrecejo y deja fluir tus pensamientos sin obstruirlos o controlarlos. Una vez que logres lo anterior, concéntrate en ti mismo y pregúntate ¿quién soy yo?, sintiéndote a ti mismo. Mantén tu concentración en ti mismo durante el tiempo que te sea posible.»

La verbalización de las instrucciones anteriores se adecuaba al nivel de entendimiento de cada niño.

El tiempo total de cada meditación variaba de niño a niño, con un mínimo de 5 a 6 minutos y un máximo de 10 a 13 minutos, aproximadamente.

Una vez logrado el punto anterior, el instructor se sentaba frente al niño y entrelazaba sus manos con las de este, visualizando una línea de luz que surgía de las palmas de las manos del niño y terminaba en su cerebro. El ejercicio continuaba hasta que se mantenía la imagen de la linea de luz brillante, blanca y sin interrupciones.

En ocasiones se colocó la punta de un cristal de cuarzo sostenido por el instructor en contacto con el entrecejo del niño o próximo al mismo. Se descubrió así que este procedimiento mejoraba el aprendizaje y aceleraba el proceso extraocular.

Después se iniciaba la fase de detección extraocular. Para ello, al niño le vendaban los ojos utilizando una venda especial totalmente opaca y ajustada a los párpados, de tal forma que resultaba totalmente imposible la visión retiniana.

Se ofrecía al niño material gráfico consistente en fotografías de alta calidad en colores brillantes y con contenidos diversos. El entrenador colocaba una o ambas manos del niño sobre la fotografía, haciendo contacto dérmico con la superficie de la misma y le pedía que siguiera su intuición tanto en lo que se refiere a la exploración dérmica de la fotografía como a la exploración del contenido mental estimulado por ella.

Luego se le sugería que hiciese una descripción detallada de todas sus experiencias. Más tarde se le ofrecía retroalimentación verbal acerca de los detalles de la fotografía y acerca de los puntos de correspondencia entre su descripción de la figura y el contenido de la misma. Utilizando expresiones naturales y espontáneas de asombro y gusto, el instructor reforzaba las correspondencias adecuadas y corregía las inadecuadas.

El proceso de retroalimentación continuaba hasta que el niño mostraba signos de fatiga o desinterés. En estos últimos casos, el entrenamiento se suspendía para ser proseguido en otra ocasión. Se estimulaba al niño para utilizar todo tipo de movimientos con las manos, explorando de esta manera diferentes posibilidades.

Cuando el niño era capaz de describir sin errores las figuras contenidas en las fotografías, se le pedía que apartara las manos de la superficie de las mismas y que intentara visualizar su contenido sin contacto dérmico. Más adelante, se le enseñaba a realizar movimientos de barrido en el espacio entre su cuerpo y las fotografias utilizando contracciones rápidas de los dedos de sus manos. Este procedimiento acentuaba los detalles y mejoraba la focalización, además de la distancia límite en la que el niño todavía podía distinguir formas sutiles, tales como letras impresas.

Al niño se le estimulaba, por último, para dejar de utilizar sus manos por completo y ver directamente los contenidos sin ayuda de movimientos.

Se utilizó una gran cantidad de materiales gráficos: fotografías en color de paisajes, verduras, frutas y utensilios caseros, libros convencionales con contenidos lingüísticos y programas de televisión, así como otros niños y objetos medioambientales. También se pidió a los niños que caminaran por la escuela (jardín, aulas, etc.) describiendo lo que veían.

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GARANTIAS DE VERACIDAD

Un fenómeno tan novedoso y extraño como la visión extraocular requiere (para poder ser tanto aceptado como demostrado) controles estrictos acerca de sus características. Aunque no pretendo haber agotado todas las posibilidades de estudio del fenómeno, si puedo afirmar que no tengo duda alguna acerca de la existencia del mismo. Bastará mencionar aqui algunos de los controles realizados para estimular a otros investigadores a que se interesen en este fenómeno y realicen estudios por su propia cuenta.

La venda utilizada era constantemente examinada con objeto de descartar cualquier posibilidad de rotura accidental imperceptible que permitiera algún grado (por mínimo que fuera) de visión retiniana. Nunca se localizó deficiencia alguna en la venda.

El material ofrecido al niño era continuamente cambiado, de modo que ningún niño podía predecir el material que se le ofrecería.

Puesto que una de las posibles explicaciones del fenómeno es la de que el instructor trasmitiera lós contenidos utilizando movimientos, sonidos o cualquier otro medio consciente o inconsciente, se puso especial cuidado en intercalar contenidos gráficos que el instructor no conocía ni veía durante la presentación. De la misma manera, se le pedía a otros niños que actuaran como instructores, variando el contenido de los materiales utilizados. En ningún caso se pudo demostrar que el instructor mandara mensajes sutiles. Además, puesto que en los casos de desconocimiento del material esto último resultaba imposible, se puede descartar el factor de transmisión como explicación del fenómeno.

Cuando el entrenamiento llegaba a la fase de visión directa sin el uso de las manos, los niños eran introducidos en un sótano totalmente oscuro, en el cual se les pedía que describiesen objetos. Ninguno de los cuatro testigos utilizados en este control pudo percibir objeto alguno; en cambio, dos de los niños entrenados parecían verlos sin dificultad. Este control cuestiona la posibilidad de que el medio energético decodificado por los niños sea de naturaleza fotónica , por lo menos en los umbrales de visión retiniana.

El control anterior plantea la cuestión de la sensibilidad extraocular comparada con la retiniana. Aunque no se realizaron mediciones estrictas de umbrales, se realizó una prueba de distancia de capacidad de lectura que resultó enriquecedora. Uno de los niños fue instruido para leer material impreso de diferentes dimensiones y a diferentes distancias. Con letras de un milímetro de tamaño, el niño empezó a mostrar dificultades de decodificación extraocular aproximadamente a los 70 centímetros de distancia sin el uso de barridos manuales. En este límite, se le sugirió utilizar el barrido; al hacerlo, el niño pudo leer sin dificultad el material y aun incrementar otros 30 cm. la separación de su cuerpo con respecto a lo impreso. El mismo niño, el instructor y otros tres niños mostraron dificultad de lectura retiniana a la misma distancia y con el mismo tamaño de letras que las utilizadas en la visión extraocular. Esto muestra que los umbrales entre ambos tipos de visión son similares en lo que se refiere a tamaño y distancia de los elementos decodificables.

Se utilizó un espejo convencional para estudiar la posibilidad de visión extraocular de objetos reflejados. Se colocó material impreso en un ángulo de 45 grados con respecto al espejo y se pidió al niño que lo describiera. Este no solamente describió el material impreso, sino también otros objetos que el espejo reflejaba y que habían pasado inadvertidos para el investigador. El control fue concluyente y descarta la posibilidad de que sea un campo térmico o calorífico el decodificado en la visión extraocular.

Se colocó un vidrio de 5 mm. de espesor entre el material gráfico y el niño. En todos los casos, la visión extraocular se desarrolló sin dificultades.

En cambio, cuando el material se cubría con una hoja blanca de papel o con una placa de madera, los niños veían la hoja o la madera y no el material que éstos ocultaban.

En una ocasión se le pidió a un niño que realizara movimientos manuales de barrido sobre un material gráfico. Entre las manos y el cuerpo del niño se colocó una placa de madera, de tal forma que las manos no fueron obstruidas por ella pero el cuerpo si. El niño fue incapaz de percibir extraocularmente el material gráfico, pero describió perfectamente la placa de madera.

Este control demuestra que los mediadores del fenómeno extraocular no son receptores localizados en las manos, sino que el resto del cuerpo es necesario.

Siguiendo la lógica del control anterior, se decidió explorar las zonas corporales mediadoras de la visión extraocular. En cinco de los niños se colocó una pantalla opaca por debajo de sus barbillas durante el ejercicio de la visión extraocular. En cuatro casos la imagen desapareció. En el caso restante, el niño siguió percibiendo correctamente la fotografía que se le mostraba, pero matizada por el color de la pantalla obstructora, que erá roja.

Intentando aún una mayor exactitud en la localización de la zona corporal mediadora de la visión extraocular, se utilizó otro procedimiento más complejo con uno de los niños más avanzados. Se colocó el cuerpo del niño detrás de una placa metálica y su cabeza detrás de una de vidrio de 6 milímetros de espesor, que fue utilizada como ventana para la presentación de impresiones de color. El niño fue perfectamente vendado, dejando al descubierto su frente, barbilla, nariz y pómulos. Sus manos y sus brazos fueron obstruidos por la placa metálica. En estas condiciones el niño describió sin dificultad el material presentado. Después se cubrió totalmente la frente del niño y se le volvió a presentar el material; no registró alteración alguna, como tampoco sucedió al cubrirle los pómulos y la nariz. Sin embargo, al tapar su boca se notó una franca disminución en la destreza de la detección: el niño comenzó a manifestar dificultades y a presentar errores. Cuando la barbilla fue cubierta, el niño dejó completamente de percibir.

No obstante, el caso no es típico ni generalizado. Tanto en el mismo niño como en otros, la zona crítica variaba con el tiempo, por lo cual no es posible definir con exactitud la existencia de una zona corporal indispensable y específica para mediar la visión extraocular. Un ejemplo ilustrativo de lo anterior fue una niña de 6 años.

Esta niña, extraordinariamente despierta y activa, aprendió a ver extraocularmente en la segunda sesión de entrenamiento y pronto demostró una facilidad especial para desenvolverse en esta actividad. Para confirmar esta circunstancia, se la sometió a diversas pruebas.

En primer lugar, se le presentaron materiales gráficos colocándolos en su espalda. No solamente logró identificar el material, sino que incluso pudo leer palabras y frases impresas.

Utilizando unas gafas de bucear de algodón, de tal forma que impedían totalmente la visión ocular, la niña fue invitada a caminar libremente en un parque de la ciudad de Méjico describiendo todo lo que lograra ver. Al principio con cautela pero pronto totalmente desinhibida, la niña recorrió el parque describiendo los árboles, los bancos, otros niños, los perros, los vendedores ambulantes y el resto de los elementos sin dificultad. Lo más asombroso de la experiencia fue no solamente la exactitud y facilidad de la descripción, sino que ésta reflejaba una percepción omnidireccional. En otras palabras: la niña describía tanto lo que se encontraba delante como lo que se hallaba detrás de ella.

VISION INTERNA DEL CUERPO HUMANO

Tanto la niña mencionada en el caso anterior como su hermano aprendieron a percibir los órganos del interior del cuerpo humano. El entrenamiento fue enteramente similar al descrito, con la excepción de que el enfoque de la atención se localizaba no en la superficie, sino en las profundidades del cuerpo. Ambos niños lograron describir las características especificas y el estado de alteración en un caso de enfisema pulmonar. Otros tres niños consiguieron localizar y detallar con exactitud sus dimensiones, fracturas óseas acaecidas en accidentes de hacía varios años. Las descripciones de las cicatrices en los huesos coincidieron con las ofrecidas por los accidentados.

Dos niños se ofrecieron para intentar aliviar el dolor y disminuir la infección ótica de dos adultos. Los niños fueron entrenados para ver el interior del cuerpo y localizar alteraciones en el mismo. Ambos acertaron al reconocer el oido izquierdo como infectado en los dos adultos. Dijeron percibir una coloración extraña en ese oído y procedieron a transformar esa coloración, hasta acercarla en tinte a la del oído sano. Los adultos mencionaron experimentar una inmediata mejoría, que duraba un promedio de tres días. Uno de los adultos (padre de los niños) repitió la operación varias veces, notando en todas ellas el mismo resultado, con similar duración.

Todos los niños decidieron aprender a utilizar su habilidad extraocular para percibir zonas corporales afectadas por dolores o alteraciones tisulares. Los niños lograban describir órganos sin ayuda de ningún manual de anatomía. Localizaban zonas alteradas de forma espontánea, como si éstas emitieran señales fácilmente reconocibles y discriminables por ellos. En casos de infecciones, los niños aprendieron a destruir los agentes patógenos emitiendo por sus dedos grandes cantidades de energía.

Sobre todo en los niños más pequeños, se apreció un ligero movimiento lateral de la cabeza, que se inclinaba entre 20o y 30o hacia el lado derecho o izquierdo en un plano paralelo al del objeto. La impresión que se desprendía a partir del movimiento de inclinación es que el cuerpo del niño buscaba una interacción más cercana entre hemisferio derecho o izquierdo y el material por decodificar.

Al inicio del entrenamiento, se comprobó que el niño seguía con los dedos los contornos de los objetos y de las letras en el momento en el que comenzaba la descripción. Esta observación se repitió en todos los casos estudiados y constituyó una evidencia acerca de la existencia de una sabiduría corporal que después se lograba verbalizar.

 psicrono cerebro cronicas de la historia cosmica

CONCLUSIONES

Gran parte de los resultados ya se han descrito en las secciones anteriores. Por ello, en ésta intentaré realizar una integración de todos los resultados obtenidos sin detenerme en procedimientos y detalles innecesarios.

El resultado más claro y básico que se desprende de este estudio es que es posible percibir visualmente sin necesidad de usar los ojos y los receptores retinianos. La finura del detalle de la visión extraocular parece ser similar al de la visión retiniana, lo mismo que su fidelidad. La visión extraocular parece ser capaz de representar un mundo visual enteramente similar al que presenta la visión retiniana sin la necesidad de utilizar la complejidad colosal de la estructura retiniana y, presumiblemente, sin la participación de las estructuras cerebrales comúnmente encargadas de decodificar el mundo visual.

Una de las observaciones más llamativas, y una de las que primero se evidenciaron, es que los niños que parecían estar más en contacto con ellos mismos, los más seguros e intensos en su identidad personal, fueron los que con mayor facilidad adquirieron la visión extraocular.

El fenómeno existe y su desarrollo parece seguir una secuencia lógica y repetida en los casos estudiados. Los niños que después de su entrenamiento son enfrentados a un material gráfico al que no tienen acceso visual, utilizan sus manos y sus dedos para recorrer este material intentando decodificarlo. En los casos más diestros basta una sesión para que el niño comience a ver extraocularmente. En los casos comunes, tres sesiones.

En su primera interacción, la mano comienza por barrer la página del papel sin un plan o esquema predecible hasta que acontece algo que hace que los contornos de los objetos sean detectados. Si la fotografía contiene uná naranja, la mano del niño seguirá el contorno de la misma durante algunos segundos, pero si se le pregunta al niño qué es lo que siente, éste no podrá describir algo congruente a partir de sus barridos manuales.

JACOBO GRINBERG-ZYLBERBAUM

Da click aquí para leer el libro “Pachita” y encontrar otros de Jacobo Grinberg-Zylberbaum.

anexo a :

Las Dona, el Toroide: energía libre de la humanidad… siente el escudo protector del cuerpo…

 

Agente Maya Galáctico 138 X

 

Siendo profesor de la UNAM, realizaba importantes y exitosos experimentos en esa área, como la transmisión de pensamientos a distancia, la lectura con la yema de los dedos, la interconectividad de las conciencias y de todo lo existente en una gran superestructura que llamó “Lattice” y que hoy en día más de uno llamarían “la Matrix”. – See more at: http://www.elsextosol.org/?p=277#sthash.NUrfeuHv.dpuf

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